De los 22.
Camino de los cuarenta y siete.
Desde los 25, casado.
Casado con una mujer,
de las de antaño, como tocaba, de blanco.
Tres años casi hasta el primer retoño, Guillermo.
Cuatro para el segundo, Carlos.
Diez años más para empezar de nuevo.
Y mientras tanto, navegar por este infinito laberinto.
Mil y una tormentas navegadas junto a ti.
Mil y una escenas, experimentadas en este teatro de nuestra vida.
A 14 de febrero de 2010, 22 años ha…
En una noche como esta juramos amor eterno. Hasta que la muerte nos separe.
Una muerte, eterna compañera de nuestra vida.
Una muerte que arranca de nosotros presencias queridas.
Presencias que permanecen en nuestra memoria a pesar del paso del tiempo.
Por este apego a la vida constantemente amenazado.
Por todos esos momentos vividos junto a ti.
Por ese tiempo compartido del que tenemos breves fragmentos grabados.
Al echar la vista atrás, contemplo un cálido resplandor que me hace mirar al frente de nuevo.
Contemplar, contemplarte, contemplarnos por las sendas que merecen la pena recorrer.
Pasito a paso, Creciendo.
Por verte a ti como a una completa naranja.
Por saberme entero en otra naranja completa.
Por todo el zumo y las semillas vertidas.
Por este camino.
Un beso.
Un abrazo.
Un momento eterno.
José María.
Tu dispuesto compañero.
¡Aspirante a navegante!.

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